RAFAEL
JIMENEZ MINGUEZ
AV.
DEL CID Nº 87 P16
46014
VALENCIA
TEL. 963708087
INDICE
-
INTRODUCCIÓN
3
-
DEFINICION DE TIRO DEPORTIVO
7
-
MODALIDAD FUEGO CENTRAL
8
-
SEGURIDAD
10
-
ENTRENAMIENTO
13
-
ENTRENAMIENTO EN SECO
15
-
ENTRENAMIENTO EN POLIGONO
18
-
VISUALIZACION
24
-
POSTURA
28
-
RESPIRACION
30
-
FORMA DE EMPUÑAR
33
-
CONTROL DEL DISPARADOR
35
-
LA PUNTERIA
37
-
EL DISPARO
40
-
LA PSICOLOGIA EN EL TIRO
42
-
LA COMPETICION
46
-
LOS ERRORES EN EL TIRO DE PRECISIÓN
50
-
COMO OBTENER LOS MEJORES RESULTADOS
54
-
TIPOS DE ARMA CORTA DEPORTIVA
57
-
CONCLUSION
60
INTRODUCCION
“No
le tengas miedo a las armas. A estas no. A las armas hay que perderles el miedo
durante el primer minuto, pero el respeto no hay que perdérselo
jamás.”
El deporte del tiro necesita, evidentemente, del uso de
las armas. Son armas diseñadas y producidas por y para la práctica de un
deporte de elite. En manos de un deportista nunca son más peligrosas que, por
ejemplo, la jabalina de un atleta, la raqueta de un tenista, el florete de un
esgrimista o la pértiga de un saltador.
Todo
deportista de una u otra manera quiere perpetuar sus conocimientos y experiencia
deportiva a través del tiempo, surge así el entrenador, el técnico, el coach,
…
En
la era del súper profesionalismo surge como necesario la figura de ese hombre o
mujer que detrás de la indicación, el reto o la felicitación hace posible que
un grupo de jóvenes consigan el objetivo deseado o sepan asimilar la derrota
como una parte mas del proceso de aprendizaje. El deporte como tal se ha
mostrado como una escuela de valores y de vida, razón por la cual todo
entrenador, del nivel que fuera, es en realidad un maestro de vida. Este maestro
de vida a
través del deporte
está formando personas que seguramente jamás olvidarán las
experiencias vividas con él.
Entrenamientos,
viajes, concentraciones y campeonatos han sido el aula donde desplegó sus
experiencias y saber.
La
formación de chicos y jóvenes es particularmente difícil, pues sus padres
normalmente buscan reflejar en sus hijos todo aquello que ellos no consiguieron
o pudieron. Surge así una de las relaciones más difíciles dentro del deporte.
Entrenar
jóvenes es
como sostener una paloma en la mano. Si la aprietas demasiado la asfixias, y si
no es lo suficiente firme se vuela.
Hay
varias razones por la cual ser entrenador es particularmente difícil.
Todas
las miradas estarán puestas en él para justificar las derrotas, especialmente
la de los padres. Muchas veces nos encontramos en un campo de juego y el
entrenador recibe más insultos de los padres de sus propios jugadores que de la
tribuna oponente.
Normalmente
un padre ha jugado el deporte que practica su hijo, haciendo de esto una cuestión
de orgullo familiar, el padre es el primero en interferir y cuestionar el
necesario proceso de reconocimiento de autoridad y relación deportiva entre el
entrenador y el deportista. Por supuesto que esto se da con las mejores de las
intenciones que lamentablemente perjudican mas que dar una luz en el aprendizaje
deportivo.
Ser
entrenador es como estar dando un examen frente al docente y el alumnado con un
grupo de supervisores haciendo notas al fondo de la clase.
Creo
que en muchos momentos quienes tenemos responsabilidades como entrenadores nos
hemos sentido así. Las cosas, definitivamente no pueden ser consideradas
normales cuando uno está siendo observado y criticado hasta el mínimo detalle
y movimiento.
El
entrenador como conocedor por experiencia y formación debe tener el apoyo
incondicional por parte de los padres. Esta es la única forma en que puede
surgir todo lo bueno de ese maestro del deporte. Bien o mal un entrenador nunca
busca perder, de modo tal que nunca tomará una decisión de saber que lo puede
llevar al fracaso. Arriesgarse sí, suicidio deportivo jamás. Lamentablemente
el deporte, quizás mas que cualquier otra actividad, exacerba las pasiones y
nubla el pensamiento, por esta razón un padre molesto con un entrenador puede
convertirse en el peor de los enemigos. De un padre así tan solo saldrá lo
peor, aunque diga lo contrario y que sus intenciones son las mejores lo peor
surgirá. Y lo peor muchas veces
no tiene la cara de Satán
ni la virulencia de un terremoto, sino todo lo contrario. Padres gentiles
e inteligentes que imaginan como debería ser el rendimiento deportivo de su
hijo chocan con la realidad de los tiempos necesarios de aprendizajes, oponentes
con mejor
nivel y decisiones técnicas que para su gusto no son las correctas. Estos
padres con comentarios sutiles socavan el liderazgo deportivo de un entrenador.
Consecuentemente el entrenador sacará su foco de atención de sus deportistas y
tratará de defender su espacio dentro del equipo. Esto así generará un
desgaste donde los únicos beneficiados serán los equipos rivales y el mayor de
los perjudicados el propio joven atleta.
Puede
haber discrepancias de criterio, sí, pero no podemos vivir cuestionando todo
haciendo incluso del deporte una asamblea permanente. El entrenador se debe
preocupar en preparar a su equipo. Cuando un entrenador esta en medio de un
conflicto de intereses debe irremediablemente plantear abiertamente la cuestión
y establecer una posición claramente definida.
El
entrenador debe establecer claramente sus objetivos, plantearlos y hacerlos públicamente
explícitos. Reunirse con los padres y presentar un proyecto de trabajo
deportivo con objetivos claros y reales es la mejor forma de construir una buena
relación donde todos puedan aceptar libremente si desean estar en ese barco o
bajarse antes de salir del puerto.
Los
errores del entrenador normalmente son obvios para todos, mientras que las
jugadas geniales pasan desapercibidas. Estas jugadas geniales son la carta del
triunfo, no como entrenadores sino como educadores de vida. Esa jugada genial
tiene poco que ver con la táctica y la estrategia. Esa jugada genial es aportar
algo nuevo a un deportista, apoyarlo, escucharlo, educarlo. La jugada genial es
preparar a ese joven para la vida a través del deporte. Esa jugada genial es
darle la oportunidad a ese joven de ser mejor y superarse.
La
jugada genial es la de sacar lo
mejor de cada uno en los peores momentos. En esto, los mejores
entrenadores, son verdaderos maestros, enseñándole a los jóvenes a enfrentar
los momentos más difíciles, a través del deporte, con integridad, lealtad y
excelencia.
Un
buen entrenador, a pesar de todo, sigue siendo un verdadero maestro.
DEFINICION
DE TIRO DEPORTIVO
Es una actividad psicomotriz (deporte individual) de
actuación en solitario donde el individuo actúa junto a otros deportistas,
utilizando objetos o herramientas deportivas, se desarrolla en un medio estable,
aunque se vea influenciado por medios meteorológicos; y con gran incertidumbre
en el resultado tanto consigo mismo como con el grupo (equipo). Carece de lucha
directa con un adversario y su riesgo es MINIMO. Puede ser aeróbico y/o anaeróbico.
Y tiene una implicación muscular con fines posturales.
MODALIDAD FUEGO CENTRAL
El tiro de competición con pistola puede practicarse según diferentes
normas que varían en función del tipo de arma, modalidad y de la reglamentación
para el uso de armas de fuego de cada país.
Hay unas modalidades que podemos llamar universales, las cuales están
aceptadas por todos los países y que dependen de la reglamentación que ha
desarrollado la Unión Internacional de Tiro (UIT), actualmente ISSF. Dentro de
ellas se incluyen todas las modalidades Olímpicas y las de los Campeonatos del
Mundo y Europa y forman parte, habitualmente, de todos los campeonatos
nacionales y regionales de los países asociados a la ISSF. Estas modalidades
son:
-
PISTOLA STANDARD
-
PISTOLA DE AIRE (MUJERES Y HOMBRES)
-
PISTOLA LIBRE
-
TIRO RAPIDO O DE VELOCIDAD
-
PISTOLA DEPORTIVA MUJERES
-
FUEGO CENTRAL
FUEGO CENTRAL: Al igual que “pistola deportiva mujeres” la competición
de estas modalidades consta de dos fases independientes de 30 disparos cada una.
La primera es la fase de Precisión en la cual los 30 disparos se realizan en 6
series de 5 disparos cada una con un tiempo limite de 6 minutos. Hay una fase de
prueba previa de 5 disparos en 6 minutos. La segunda fase de Duelo se realiza
después de haber completado la anterior obligatoriamente. En ella se realizan
los 30 disparos en 6 series de 5 cada una. Durante cada serie la diana aparece 5
veces durante 3 segundos cada vez, intercalando un intervalo de 7 segundos.
Unicamente se permite un disparo en cada aparición de la diana. Igualmente hay
una fase de prueba previa de 5 disparos con el ciclo completo.
Los blancos utilizados para la fase de precisión son las dianas
internacionales de precisión para 25 metros. Para la fase de duelo se utilizan
las dianas internacionales de Fuego Rápido para 25 metros. En estas modalidades
las dos fases se suelen celebrar en dias distintos. Para la modalidad de fuego
central se utilizan armas de grueso calibre, revolver o pistola semiautomática
según preferencia, siendo los calibres más comunes el 9 mm. , 38 sp y 32 long
S&W. Este ultimo es el preferido por su retroceso. Dentro de las normas técnicas
destaca que la presión mínima del disparador debe ser de 1.360 Kg.
SEGURIDAD
Basta con seguir al pie de la letra las más
elementales normas de seguridad y protección para hacer que este deporte sea de
los más seguros que se practican en el mundo. Sí. El deporte del tiro tiene un
nivel de riesgo inferior al de la práctica de la petanca, y lo dicen las mismas
compañías aseguradoras. Es fruto de esas pocas medidas de seguridad llevadas
al extremo de asimilarlas como un acto instintivo. Entre ellas nunca olvidar el
uso de la protección adecuada para los ojos y oídos, es importante.
La
fabricación de este tipo de armas, debido a su exigente calidad, fiabilidad y
precisión ha alcanzado unos niveles de sofisticación difícilmente Igualables
en otro tipo de armas. Se podría decir, sin duda, que son auténticos
“instrumentos de precisión”. De esta forma nos encontramos muy a menudo con
la utilización de unos materiales increíblemente específicos, por su dureza,
composición y diseño. No es de extrañar que los fabricantes de estas armas
tan tremendamente sofisticadas se vanaglorien justamente de utilizar tolerancias
inferiores a pocas centésimas de milímetro en la fabricación de determinadas
piezas, o de utilizar tecnologías de láser para tallar los elementos de puntería
de algunas de ellas. En cualquier arma de precisión es muy usual encontrar
materiales como el duraluminio, teflón, carbono, aceros extrusionados, titanio,
etc. El resultado es asombroso. Cualquiera de esas armas de primera línea es
capaz de, fijada de una forma estable, disparar tantos proyectiles como quieras
y hacerlos pasar todos por un mismo orifico en la diana. Cualquiera de ellas
podría efectuar miles de disparos sin fallar en ninguno de ellos.
El
conocimiento es el mejor de los seguros cuando de armas y munición se trata. Un
mal manejo de ellas, puede generar accidentes y uno solo de ellos podría ser
definitivo. Por eso es importantísimo adquirir conciencia de seguridad cuando
se las maneja.
EN
NUESTRO DOMICILIO: Si
mantuviéramos una o más armas depositadas en nuestro domicilio, es
imprescindible hacerlo bajo ciertas medidas de seguridad, porque de lo contrario
su robo aportaría un nuevo arsenal a la delincuencia, e ira a formar parte del
mercado negro de armas. Esa es una faceta de la seguridad. La otra es la educación
de todos los habitantes de la casa, es necesario educar y enseñar a nuestra
esposa e hijos. Cuando la familia en pleno, sepa donde y en que condiciones está
el arma, de la inestabilidad emocional se pasa a una sensación de alivio y
seguridad. En un domicilio, todos tienen que saber
que hacer con un arma, como manejarla, donde se encuentra, cuales son sus
efectos y en que condiciones está.
Simplemente
eso nos puede salvar la vida al evitar accidentes.
DURANTE
LA PRACTICA DEL TIRO: Cada
polígono tiene sus normas, aunque en general son semejantes entre sí, porque
lo que se busca es que no haya accidentes.
Estando
en el polígono, mientras esperamos el turno, evitaremos la manipulación del
arma.
No
se debe hacer fuego a otra cosa que no sea el blanco.
Está
terminantemente prohibido disparar sobre animales u objetos ajenos al blanco.
Nunca
girar sobre uno mismo dirigiendo la boca del arma hacia atrás y mucho menos con
el dedo en el gatillo.
Nunca
cargar el arma si no se está ya ubicado en la línea de tiro.
Al
finalizar la tirada se descargará el arma, dejando la corredera o el tambor
abierto y sin empuñarla.
Un
disparo al aire es en sí mismo un potencial homicidio, debido a que el
proyectil pierde velocidad en el ascenso, pero luego la gana en la caída.
FALTAS DE
CARTUCHOS: Los cartuchos cuando funcionan correctamente producen un sonido
semejante entre sí y las concentraciones en el blanco son también parecidas.
Hay que sospechar del disparo cuyo sonido es diferente al resto y suspender
inmediatamente el tiro para verificar él anima del cañón.
DURANTE
LA LIMPIEZA: Cuando se efectúe la limpieza del arma hay que mantener
alejada la munición. A veces el arma se carga sin pensar y ese acto puede
costarnos un accidente grave o fatal.
ENTRENAMIENTO
Existe la tendencia generalizada entre un gran numero
de tiradores de que entrenar consiste simplemente en irse al polígono de tiro y
realizar una tirada completa, luego contar los puntos, y mirar si se hizo más
que el dia anterior o si se llegó al récord personal de cada uno. Nada más
lejos de la realidad. Por supuesto que de esta manera se subirá de puntuación
ya que al fin y al cabo si se toma en serio, con cualquier método se acaba
subiendo, sin embargo es una perdida de tiempo, ya que es posible subir de una
manera mucho más rápida y llegar más arriba con un entrenamiento un poco más
variado como se detallará a continuación.
El entrenamiento es infinitamente más complicado que
una simple repetición de la competición. Por ejemplo a un buen velocista en
atletismo nunca se le ocurriría llegar a la pista y ponerse a hacer durante
todo el tiempo series de cien metros hasta que ya no pueda más para ver si cada
dia recorre la distancia en un tiempo menor. Por el contrario su entrenamiento
consistirá también en carreras de fondo, ejercicios con pesas etc. Lo mismo se
puede aplicar al deporte del tiro, el entrenamiento consistirá en una compleja
mezcla de ejercicios técnicos, físicos y de preparación mental.
Una de las diferencias entre un tirador corriente y un
campeón potencial es la mayor dedicación de este último. Se esfuerza al máximo
en él
entrenamiento, incluso a pesar de los problemas laborales, compromisos
familiares o sociales. El disparo de un tiro con éxito conjuga una combinación
de muchos factores, y pensar en todos ellos en el momento correcto requiere de
la completa concentración del tirador. Un plan o programa de entrenamiento
puede ayudar a conseguir que algunos de esos factores se transformen en acciones
subconscientes, de tal forma que la mayoría de sus esfuerzos conscientes se
dediquen a otros aspectos.
Pero, tener un plan bien elaborado no es suficiente; se
necesita la dedicación y la fuerza de voluntad suficiente para llevarlo a cabo.
Un tirador necesita esforzarse al máximo en cada ejercicio que realiza si
realmente quiere ser un tirador sobresaliente.
ENTRENAMIENTO EN SECO
PARADA
El objetivo de este ejercicio seria el reducir al máximo
las oscilaciones del brazo a la hora de disparar, y conseguir durante el máximo
tiempo posible una mínima oscilación. Este ejercicio puede tener varias
variantes, una de ellas, quizá la más sencilla y común, consistiría en
apuntar normalmente el arma tomando como referencia algún punto en la pared,
como un parche por ejemplo, y una vez pasados unos quince segundos, realizar dos
ciclos de respiración normal.
Ya que el objetivo primordial de este ejercicio es
acostumbrar a los músculos del brazo, hombro y gran dorsal al peso de la
pistola, el ejercicio también se puede hacer sin pistola, con una mancuerna
pequeña, como máximo de dos kilos, y preferiblemente una en cada mano para
conservar la simetría del cuerpo. El procedimiento seria parecido al realizado
con la pistola, consistiría en levantar las mancuernas hasta la posición de
disparo y mantenerlas ahí como máximo quince segundos. Simplemente repitiendo
este ejercicio unas cuantas veces todas las mañanas, o por la noche antes de
acostarse, el tirador incrementará notablemente su capacidad de parada, eso sí,
no debe olvidarse un ligero calentamiento antes del ejercicio para evitar
problemas posteriores.
DOMINIO DEL ARMA
El objetivo de este ejercicio consiste en mantener el
punto de mira bien centrado en la ranura del alza a pesar de las oscilaciones
del brazo. Al igual que el ejercicio anterior , tiene muchas variantes. Una de
ellas podría ser por ejemplo el colocar sobre un fondo negro un parche blanco,
que en general puede ser más o menos del doble de la “anchura aparente” del
punto de mira a la distancia que estemos realizando el ejercicio. Éste
consistiría en ir recorriendo los
bordes del circulo blanco muy lentamente y en un movimiento circular sin dejar
de perder por un sólo momento la alineación del punto y las miras.
Cuanto más despacio se haga este ejercicio, más
rendimiento se le podrá sacar, ya que la mente querrá realizarlo a una
velocidad relativamente rápida. Si conseguimos realizar el ejercicio con
rotaciones muy lentas venciendo ese deseo de la mente, conseguiremos una gran
mejoría en la sincronización de
los movimientos de tiro y en la parada. Otras variantes a realizar sobre este
ejercicio podrían ser otros movimientos como desplazamientos verticales y
horizontales sobre una línea gruesa en un blanco vuelto, o incluso sobre una línea
oscilante. Estos movimientos pueden incluso formar parte del calentamiento del
tirador delante del entrenamiento o la competición realizándolos sobre una línea
imaginaria.
PARAR Y DISPARAR
Consiste en el tiro en seco propiamente dicho, es la
mejor manera de descubrir errores y a la vez de ahorrar munición. Al principio
se puede hacer sobre un blanco vuelto, simplemente manteniendo el arma en posición
de disparo y realizando el disparo en seco de la misma manera que lo hubiésemos
realizado en polígono. Una vez que dominemos este ejercicio, es decir, que
seamos capaces de sacar los disparos sin oscilaciones, con suavidad y
manteniendo la atención en las miras, podemos pasar a realizarlo sobre un
blanco normal, o sobre un blanco reducido si lo estamos realizando a menor
distancia de la reglamentaria. En este caso, al igual que antes, realizaremos el
disparo de igual manera que haríamos si disparásemos fuego real, pero, siempre
fijándonos en las miras y teniendo cuidado en realizar un perfecto disparo ya
que no hay retroceso que nos perturbe.
Casi todos los tiradores expertos consideran el tiro en
seco como la base más importante del entrenamiento del tirador, aunque sea más
aburrido que el tiro en polígono, por lo que las sesiones deben ser
sensiblemente más cortas que las
de tiro real, pudiendo realizarse varias sesiones cortas al dia para no cansarse
demasiado.
ENTRENAMIENTO EN POLIGONO
TIRO SOBRE BLANCO VUELTO
Consiste en colocar un blanco al revés, o un cartón
de color blanco y realizar una serie de disparos sobre él. Ya que no existe
ninguna referencia, el tirador debe apuntar al centro del blanco. Se debe
prestar el máximo de atención a los elementos de puntería y a la salida del
disparo.
Sorprendentemente, las agrupaciones en este ejercicio
suelen ser tan reducidas como en blanco normal, lo que demuestra al tirador que
lo más importante es la concentración en las miras para evitar errores
angulares y en la salida del disparo, sin importar tanto si el punto está
perfectamente colocado debajo del negro o no.
La agrupación lógica de este ejercicio seria una
agrupación vertical, aunque bastante centrada, precisamente por no tener
referencia en el blanco.
Es muy recomendable el empezar todas las sesiones de
entrenamiento con este tipo de ejercicio, con al menos quince disparos para que
empiece a mostrar los frutos deseados.
TIRO SOBRE BLANCO SIN ZONA 9-10
Consiste en colocar un blanco normal al que se le han
recortado las zonas 9-10, o incluso la zona 8-9-10 para los principiantes. El
disparo se realizará exactamente igual que sobre blanco normal. Este ejercicio,
además de no permitirnos contar los puntos que estamos haciendo, nos permite
fijarnos nada más que en los errores que estemos cometiendo, ya que lo que nos
interesa saber son los tiros que nos han ido fuera de esa zona, y el motivo por
el que se han ido.
TIROS DE “CASTIGO”
Este ejercicio combina el tiro real con el tiro en
seco, con lo que es ideal para reconocer errores y ahorrar munición, y al mismo
tiempo no resulta tan cansado como si solamente tirásemos en seco.
Consiste en empezar a tirar sobre un blanco normal, y
por cada punto que se pierda sobre una determinada media que nos hayamos
impuesto, realizar un disparo en seco. De este modo imaginemos que un tirador
está entrenando y se ha fijado un diez. Si este tirador obtiene un nueve tendrá
que realizar un disparo en seco, si es un ocho dos, si es un siete tres, y así
con todos los disparos.
El ejercicio se hace pesado sobre un número de
disparos elevado, pero es una manera excelente de entrenar, ya que con los tiros
en seco podemos ver los errores y las oscilaciones del arma a la hora de
disparar, e intentar corregir los errores de los tiros reales.
TIROS SIN MIRAR LA AGRUPACION
Consiste en hacer 30 ó más disparos sobre una misma
diana, con objeto de no contar el resultado obtenido.
Este ejercicio, al igual que el tiro sin zona 9-10, nos
permite fijarnos en la agrupación sin contar las puntuaciones y detectar los
errores que estamos cometiendo. Por ejemplo, es posible que estemos cometiendo
un error sistemático que se repite cada diez disparos, con lo que sí
realizamos nuestro entrenamiento sobre series de cinco o diez disparos el error
nos pasará inadvertido, a no ser que seamos extremadamente observadores,
mientras que de esta manera, al haber muchos más tiros sobre la diana, podemos
detectar con claridad esa agrupación errónea.
TIRO CON BANDA HORIZONTAL
Consiste en colocar una banda horizontal negra sobre un
blanco vuelto, de grosor un poco menos que el nueve, y hacer una serie de
disparos sobre ella, generalmente unos diez o quince.
Este ejercicio permite, además de corregir los
defectos de inclinación del arma, corregir los defectos de altura. El tirador
debe colocar los elementos de puntería debajo de la banda horizontal, e ir
apretando poco a poco el disparador hasta que salga el disparo.
Al igual que ocurría en el ejercicio de blanco vuelto, nos debemos
concentrar exclusivamente en las miras y en la salida del disparo, sin prestar
atención a la banda horizontal, pero si se hace con cuidado, será notablemente
reducida.
TIRO CON BANDA VERTICAL
Es más o menos igual que el anterior en su ejecución,
pero este ejercicio permite corregir los defectos de deriva. Conviene
intercalarlos.
SERIES EN TIEMPOS REDUCIDOS
Por ejemplo diez tiros en diez minutos, veinte en
veintidós minutos etc.
Permite acostumbrarse un poco a la tensión, es útil
en caso de que andemos un poco mal de tiempo al final de una competición, y
sobre todo es muy útil como entrenamiento para las finales que deben tirar los
ocho primeros de cada competición. Es un buen ejercicio para ayudar a crear el
ritmo de tiro, pero hay que tener cuidado de no descuidar los elementos de técnica
por querer ejecutar el disparo demasiado rápido.
SERIES DE MAXIMA CONCENTRACION
Consiste en realizar un determinado número de
disparos, generalmente reducido, procurando poner el máximo de atención en
todos y cada uno de ellos, aunque esto debería hacerse siempre. Hay que bajar
la mano todas las veces que sea preciso hasta que cada disparo sea un diez, o al
menos así nos lo haya parecido. El ejercicio se realizará sin límite de
tiempo y resulta conveniente para poner un poco de emoción, marcarnos un límite
bastante alto al que debemos llegar.
TIRO AL BLANCO SIN ZONAS
Es parecido al tiro sin zona 9-10, consiste en realizar
un determinado número de disparos sobre un blanco al que se le han borrado los
anillos (simplemente cubriéndolos con tinta china es suficiente). Este
ejercicio nos permite fijarnos en la agrupación y al mismo tiempo no contar los
puntos que estamos haciendo.
TIRAR “ADIVINANDO” EL DISPARO
Consiste simplemente en disparar y a continuación
tratar de “adivinar” la localización exacta del disparo en el blanco. Para
este ejercicio se pueden tener a mano unas pequeñas fotocopias de unas dianas
sobre las que dibujaremos el punto de impacto para a continuación comprobar
sobre la diana real si efectivamente el impacto está donde habíamos pensado.
Esto lo podemos hacer bien después de cada disparo, o después de una serie de
cinco o más disparos. Tampoco conviene hacerlo con muchos más de cinco
disparos a no ser que dominemos el ejercicio realmente bien, ya que resultaría
complicado saber diferenciar un disparo de otro sobre la diana.
Después de un tiempo efectuando este ejercicio y a
medida que vamos mejorando en nuestras puntuaciones, nos daremos cuenta que los
impactos en la diana se aproximan más y más a lo que nosotros habíamos
pensado, hasta que llega un momento en que sabemos con bastante precisión el
lugar exacto en donde se encontrará el disparo después de haber disparado, lo
que nos indicará que hemos alcanzado un buen dominio del arma y de la técnica.
TIRO AL ANILLO DEL NUEVE
Consiste en realizar una serie de disparos sólo sobre
el anillo del nueve, siendo los demás anillos borrados. Hay que intentar que
todos los disparos entren dentro del anillo del nueve. Básicamente se consiguen
los mismos resultados que con el ejercicio anterior.
TIRO AL ANILLO DEL DIEZ
Es una variante del ejercicio anterior, pero utilizándolo
al final de los entrenamientos nos puede ayudar a mentalizarnos de que nuestra
última meta es el diez. Al igual que en el ejercicio anterior, todos los
anillos menos el del diez, han sido borrados.
Todos estos ejercicios mejoran la técnica, pero al
cabo de un tiempo suelen llevar al aburrimiento, por lo que es conveniente
combinarlos entre ellos y combinarlos con ejercicios más competitivos. No hay
que olvidar que en una competición aparece la tensión y a menos que se pueda
reproducir parte de esa tensión en los entrenamientos, los resultados se verán
mermados.
VISUALIZACION
Visualización significa crear una imagen con la mente.
Esto se refiere a que la mayor parte de nosotros asocia lo que ve a través de
los ojos con la imagen que tenemos formada de ello. Pero esta es una forma
superficial de enfoque.
En realidad, la condición mental y física que
tengamos es la que influye durante la etapa final de la acción y la que forma
la imagen en el cerebro. Por eso es muy importante mantener el gesto deportivo
brevemente después del disparo. Todo estado mental crea un estado
correspondiente en el cuerpo y al contrario: cada acción corporal tiene su
efecto en la mente. Si se puede visualizar él “ser interno” en cada
momento, se obtendrán excelentes resultados.
La visualización constituye una parte esencial del
entrenamiento mental, un instrumento eficaz para formar la imagen de una acción
con el pensamiento (por ejemplo: posición de tiro, fase de apuntar o
determinadas condiciones competitivas) y experimentar el estímulo desencadenado
por la imaginación sin actividad física. El tirador recuerda y ensaya la
cadena de acciones que ejecuta en la realidad.
La visualización ayuda a transmitir las informaciones
útiles al subconsciente que el tirador ha adquirido de forma consciente durante
el tiro y a traerlas posteriormente a su memoria. Tal proceso de retroación
simplificado favorece la preparación psíquica y el desarrollo de la confianza
en la técnica practicada en particular creando un ritmo natural de acciones que
se realizan una tras otra. Como consecuencia, se crea una costumbre, mejorando
la coordinación neuromuscular y la rapidez al tomar decisiones, ya que el
tirador repite constantemente la misma acción, reaccionando así con más
rapidez para conseguir el resultado deseado aún en condiciones de tensión.
El tener que pensar y obrar al mismo tiempo retarda la
eficiencia motriz.
No es posible controlar todas las reacciones corporales
durante la acción, lo que también difiere según los individuos. Puede ocurrir
que una persona con menos poder de visualización supere a otra con más, pero sólo
de forma temporal y se requiere gran fuerza de voluntad en un momento dado. Un
tirador que practique la visualización no necesita hacerlo durante la competición
en la etapa inicial. En una etapa posterior y gracias a la experiencia, se elige
lo que es importante recordar mentalmente para conseguir un resultado máximo.
La meditación presta grandes servicios, ayudando a enfocar la conciencia y
preparando al individuo para la visualización efectiva. Tratar de visualizar
sin meditación sería como decir “soñar despierto”, lo que no conduce a
nada.
¿CÓMO PRACTICAR LA VISUALIZACION?
-
Hay que ponerse cómodo. La espina dorsal debe estar libre de
tensión.
-
Respirar desde el abdomen de manera lenta, regular y profunda
-
Cerrar los ojos.
-
Hay que notar el relajamiento del cuerpo, empezando por los dedos
de los pies y continuando hacia arriba.
-
Relajar la mente.
-
Ver mentalmente el evento y el resultado deseado
-
Al hacer estos ejercicios, adoptar una actitud mental positiva.
-
Hay que aprender primero a relajarse y luego a activar la mente.
-
Solamente visualizando se llega a la concentración. Esta se
profundiza únicamente cuando hay visualización. Muchos pueden experimentarla
automáticamente y se les considera mejores que los demás.
EN EL TIRO
-
Representar la técnica
correcta, éxitos obtenidos en el pasado, buenos impactos.
-
Seguir una rutina
preestablecida, no desviarse de las costumbres normales.
-
Aceptar el éxito de la técnica.
-
Una práctica regular
conduce a un mejoramiento de la forma física para una modalidad en particular.
Un buen entrenamiento psíquico mejora también el físico. Esta es la única
manera de aumentar los rendimientos.
-
El proceso de visualización
ayuda a conseguir las mejores condiciones mentales y físicas del individuo.
Naturalmente, debe estar acompañado de las prácticas corporales para asistir
conscientemente al evento y ver los efectos en la realidad. Hay que buscar una y
otra vez el mejor método de tirar para crear la imagen perfecta.
Usando esta técnica
de manera eficiente se ahorra mucho tiempo y los progresos no se hacen esperar.
En un tiempo mínimo se consigue un resultado máximo. Los deportistas deberían
dominar esta materia que hace más efectivo el programa de entrenamiento y ayuda
a alcanzar los objetivos propuestos con mayor facilidad.
Hay que
inculcar los conocimientos, experimentar conscientemente el momento y tener
confianza en si mismo, en su habilidad y su técnica. El proceso se repetirá
por sí sólo con más frecuencia y regularidad. La visualización creativa
exige disciplina y trabajo constante.
POSTURA
Explicaremos la postura general aplicable más o menos
a todos los tiradores. A partir de esta postura general, cada tirador debe hacer
pequeñas modificaciones para adaptarla a la estructura física de su cuerpo. No
será igual la postura para un tirador diestro cuyo ojo maestro sea el derecho
que la postura para otro cuyo ojo maestro sea el izquierdo. Del mismo modo, la
postura para un tirador alto y delgado será algo distinta de la de un tirador
bajo y musculoso, cuyo centro de gravedad estará mucho más bajo.
En general, existen tres tipos básicos de posturas: la
postura de frente al blanco, la diagonal con respecto al blanco y la de perfil
al blanco. Hasta hace algunos años, se tenia por correcta la postura diagonal
con respecto al blanco, a pesar de que los estudios sobre la estructura ósea
y muscular del cuerpo, e incluso estudios de fuerzas físicas demostraban
que la postura más correcta debería ser una postura más cercana a la de
perfil que a la diagonal. El motivo que se utilizaba para elegir una postura
diagonal era meramente intuitivo. Se tachaba de mala la postura de frente al
blanco, ya que carga excesivamente el peso sobre el hombro y de igual modo se
tachaba de mala una postura totalmente de perfil, ya que obliga al cuello a una
ligera tensión y esto puede dificultar en cierta medida la llegada de oxígeno
al cerebro al presionar la carótida que pasa por el cuello para llevar sangre
rica en oxígeno al cerebro.
Una reducción de oxígeno, aunque sea pequeña,
dificulta el disparo.
Esto sin embargo, puede ser cierto en una postura
totalmente de perfil, en cambio, en el momento que añadimos un ligero ángulo,
se evita este problema y la base de sustentación queda muy mejorada. Es decir,
los estudios anatómicos demuestran que la postura ideal estaría basada en la
de perfil, añadiendo un pequeño ángulo para evitar la tensión sobre el
cuello. En general, lo primero que debe cumplir una postura es que sea cómoda y
capaz de ser mantenida durante un periodo muy prolongado de tiempo.
La mano izquierda (o la derecha en el caso de los
tiradores zurdos) debe tener un buen apoyo. En ningún caso debe estar colgando,
sino que estará fija en algún sitio como el pantalón, el bolsillo del pantalón
o algún bolsillo lateral en el caso de que estemos utilizando una chaqueta o
chaleco.
En cuanto a los pies, dentro de ciertos límites, se
considera como buena una abertura más o menos igual a la anchura de los
hombros, lo que garantizará un buen equilibrio. La única excepción para esto
deberían ser las pruebas de velocidad, en la que los pies deben estar un poco más
separados de lo normal para favorecer el giro de la cintura. El peso del cuerpo
debe estar bien repartido entre ambas piernas y el tronco ligeramente hacia atrás
para compensar el peso del arma y aliviar al mismo tiempo la tensión sobre los
deltoides.
RESPIRACION
La respiración está muy relacionada con la postura,
concierne a la posición del cuerpo y a su efecto sobre el movimiento de la
pistola. Al respirar, se expansiona y se contrae la caja torácica, lo cual hace
mover al brazo extendido. Es necesario detener ese movimiento mientras se está
apuntando y se efectúa el disparo, parando la respiración durante estos
procesos. Antes de empezar a apuntar y de contener la respiración, se deben
llenar los pulmones con aire fresco. No hacer esto puede provocar efectos de
hiperventilación, tal como aumento de pulsaciones y vahídos.
Una técnica puede ser: una vez efectuadas varias
respiraciones profundas, cuando empiece a disminuir el ritmo de las pulsaciones,
hacer una inspiración final profunda mientras se eleva la pistola y luego
expulsar suavemente la mitad del aire al mismo tiempo que se coloca la pistola
en posición de apuntar. Una vez efectuado el disparo se exhala todo el aire,
luego se hacen unas cuantas inspiraciones profundas y se repite el ciclo para
cada uno de los tiros siguientes. El entrenamiento físico mejorará la
respiración, la capacidad pulmonar y la cantidad de oxígeno en la sangre.
El disparo debe efectuarse en apnea. El proceso
respiratorio para realizar un disparo seria el siguiente: estamos con el arma
apoyada descansando a medida que respiramos normalmente teniendo cuidado de
realizar una respiración abdominal, es decir, por una extensión del abdomen y
no sólo de los pulmones y de inspirar el aire por la nariz y expulsarlo por la
boca. Esta respiración nos sirve para relajarnos ya que no debemos olvidar que la respiración abdominal es la
base de todos los sistemas de relajación y preparación mental y al mismo
tiempo debemos ir concentrándonos en lo que haremos a continuación, e incluso
visualizando mentalmente los pasos del disparo.
Una vez que realizado suficientes respiraciones
abdominales y que nos sentimos suficientemente preparados para efectuar el
disparo, llega la hora de subir el brazo, movimiento
que debe estar acompañado de una inspiración de aire quizá algo más amplia
que las anteriores, con los elementos de puntería ya centrados sobrepasamos la
zona del negro hacia arriba para dejar caer el brazo a medida que vamos
expulsando el aire que habíamos retenido. Este movimiento es importante, ya que
el hecho de bajar el brazo acompañado de una expulsión de aire, parece tener
una acción relajante sobre los músculos del brazo disminuyendo las
oscilaciones de los mismos.
Algunos tiradores consideran beneficioso realizar una
segunda inspiración, más pequeña, volviendo a sobrepasar la zona un poco para
luego dejar caer el brazo a medida que expulsamos el aire y colocamos el arma en
la zona de disparo debajo del negro. Una vez allí y en apnea debemos efectuar
el disparo ejerciendo poco a poco presión sobre el disparador sin brusquedades.
Se considera que es mejor realizar esa apnea a media
capacidad pulmonar y no expulsando todo el aire. De esta manera, una vez que
levantamos el arma con una inspiración, debemos dejar que la elasticidad
natural de lo pulmones expulse el
aire y no intentar forzarlos para expulsar el máximo volumen de aire posible.
Si una vez que hemos iniciado la apnea el disparo no
sale de seis a ocho segundos, debemos bajar el brazo e iniciar todo el proceso
de nuevo. No nos debemos dejar confundir aquí si vemos que el brazo está lo
suficientemente parado o si vemos que tenemos el suficiente poder de concentración
para seguir intentándolo por encima de ese tiempo. El problema no está en los
músculos del brazo o en el poder de concentración, sino que principalmente está
en la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, y después de ese tiempo no
parece en condiciones de intentar un disparo con garantías.
FORMA DE EMPUÑAR
Apuntar es elevar el brazo hacia la posición de puntería
y que el guión quede automáticamente en el centro del alza, sin que se tenga
que inclinar la muñeca.
La
sujeción del arma con la mano se denomina empuñadura. Es la acción que
debemos efectuar previamente a cualquier maniobra de puntería. El sitio por
donde se sujeta el arma también se denomina empuñadura o cacha. Hay que tener
en cuenta que no todas las manos son iguales ni tienen el mismo ángulo de muñeca
por lo cual probablemente cualquier empuñadura debe retocarse para una buena
adaptación anatómica particular. La cacha bien adaptada permite adoptar una
posición natural de tiro sin necesidad de realizar esfuerzos ni correcciones
innecesarias de la muñeca. Hay pistolas que tienen las cachas con regulación
en tamaño y ángulo, lo cual facilita mucho su adaptación.
Para empuñar adecuadamente la pistola se empuja
firmemente hacia la palma de la mano, se sujeta la pistola de manera que el cañón
esté alineado con el antebrazo para que el retroceso sea absorbido a lo largo
del brazo. Se debe apoyar suavemente el pulgar sobre la empuñadura y el dedo
del disparador debe colocarse correctamente con la primera falange sobre la
parte baja del disparador para obtener la mayor palanca posible. Este dedo deberá
hacer presión hacia atrás a lo largo del eje anterior y posterior del cañón,
hay que tener cuidado de no
efectuar una presión lateral sobre el disparador.
La pistola debe empuñarse con suficiente firmeza para
impedir que se mueva en la mano en el momento de disparar. La presión debe
controlar el retroceso. En el duelo es necesario aumentar la fuerza de la empuñadura
para controlar el efecto repetido del retroceso.
Si se aplica mucha presión, los músculos temblarán
incontroladamente, si esto sucede, se debe hacer una pausa y empuñar nuevamente
con menos presión. Para conseguir una empuñadura cómoda, que la mayor parte
posible de superficie de la mano esté en contacto con ella, para asegurar que
la pistola “apunte” bien se utilizan empuñaduras o cachas anatómicas.
CONTROL DEL DISPARADOR
Es quizás el factor más importante para realizar un
tiro preciso. Se pueden definir 3 etapas en el control correcto del disparador:
1 – DONDE aplicar la presión sobre
el disparador.
El dedo índice debe aplicar presión directa sobre el
disparador hacia la parte posterior, paralelamente con el eje que forma la parte
delantera y trasera del cañón. El dedo debe estar correctamente colocado sobre
el disparador en la misma posición en cada tiro. El centro de la primera
falange debe tocar el disparador cerca del extremo del mismo. Si el dedo rodea
excesivamente el disparador, no ejercerá la presión óptima y será inevitable
que lo oprima desde el lado más alejado (tirará del mismo hacia su mano)
haciendo que la boca del cañón se mueva en dirección opuesta con el retroceso
de la pistola al disparar.
2 – CUANDO aplicar la presión sobre
el disparador.
El momento del disparo debe ser regulado con el punto
óptimo de los otros factores que afectan al tiro. En velocidad se precisa
efectuar presión sobre el disparador mucho más rápidamente para adaptarse al
tiempo disponible en ella. Es necesario dominar el buen control sobre el
disparador en tiradas de fuego lento antes de progresar en las técnicas de
velocidad.
Después de los 10 ó 12 segundos se afloja la firmeza
muscular y la concentración, se fatiga la visión y se altera la inmovilidad a
causa de la respiración.
3 – COMO aplicar la presión sobre el
disparador.
Debe ejercerse una presión suave y continua, en ningún
momento hay que tirar del disparador o presionarlo súbitamente. Cuando el
sistema del disparador tiene dos etapas, entonces hay que aplicar dos tipos de
presiones, la primera presión se lleva a cabo al principio del proceso de
apuntar, aplicando luego la presión extra, suavemente hasta el momento en que
se produce el disparo.
Todo el tiempo en que el ojo indica al cerebro que la
imagen de miras es correcta y que la puntería es aceptable, el cerebro está
ordenando al dedo que oprima. El cerebro no debe enviar nunca el mensaje
“fuego”, si hiciera eso se produciría una presión súbita y con seguridad
originaría un tiro errado.
En cierto modo, cuando se produzca el disparo nos tiene
que sorprender, conservando el control sobre el arma. Si la imagen de las miras
no es correcta, o si la puntería excede los límites de tolerancia, entonces
hay que retirar inmediatamente el dedo del disparador. En ese caso se abandonará
la posición de puntería y se recuperará la concentración para volver a tirar
de nuevo.
LA PUNTERIA
La toma de puntería tiene dos fases: la primera consiste en alinear
correctamente las miras trasera y delantera (alza y punto de mira
respectivamente) y la segunda apuntar con el arma a la diana.
Se parte de la posición natural de tiro. Para el ojo humano no es
posible enfocar simultáneamente objetos situados a diferentes distancias, sobre
todo si alguno está cerca y el otro lejos. Los elementos de puntería de la
pistola tienen que alinearse correctamente de modo que el punto no sobresalga
por encima del alza y las luces laterales que se ven entre el punto y el alza
sean idénticas a ambos lados. El ojo debe enfocar siempre el punto de mira, que
es el elemento fundamental que nos indica hacia donde se dirigirá el tiro.
La consecuencia es que el alza se verá un poco borrosa, fenómeno que se
incrementa en las personas adultas. La técnica de enfocar a un punto intermedio
entre el alza y el punto no es recomendable porque al no tener una referencia
fija se produce imprecisión, sensación de incomodidad y mayor cansancio. Con
las miras alineadas y enfocando al punto de mira, se dirige la pistola hacia el
blanco. Obviamente la diana se verá borrosa, más que el alza. Este fenómeno
es normal y no debe preocuparnos. No hay que cometer el error, habitual, de
enfocar el blanco en vez del punto, porque se perdería totalmente la referencia
de la dirección de tiro y el error que se puede cometer seria grande.
Para la toma de puntería con el blanco hay dos métodos fundamentales:
uno consiste en apuntar directamente al centro y el otro a la zona del 6 a las 6
denominada en el argot “pie de diana”
Apuntar al centro es lo más natural, pero tiene el inconveniente de que
la zona negra es muy amplia (más de 20 centímetros para el blanco U.I.T.) y es
difícil concentrarse en un punto central fijo. Por ese motivo, para la mayor
parte de las modalidades, los tiradores prefieren la zona de pie de diana (el 6
a las 6) Si se elige esta zona hay que hacer correcciones en el alza para que el
impacto se produzca por encima de la zona de puntería los centímetros
necesarios para situarse en el centro de la diana.
Esta zona es la más cómoda para apuntar ya que se tiene como referencia
la línea que separa las zonas negra y blanca de la diana (entre el 6 y el 7),
además, en la mayor parte de las pistolas de competición el grosor del punto
de mira es equivalente al diámetro del área negra de la diana, lo cual ayuda
doblemente para centrar el disparo.
En la toma de puntería lo más importante es tener perfectamente
alineados el alza y el punto de mira para evitar los errores angulares que
provocarían impactos muy alejados del centro de la diana. La fase de alinear el
arma con la diana es igualmente importante, pero se permiten ciertos
desplazamientos horizontales que producirían lo que se llama el error paralelo,
el cual tiene consecuencias menores que el angular.
Un fenómeno que hay que tener en cuenta es que nadie es capaz de apuntar
constantemente el arma a un punto. Cada tirador tiene un movimiento del arma que
se traduce en un círculo imaginario sobre el blanco en el cual se producirá el
impacto. Ese círculo de dispersión de los impactos, que constituye nuestra área
personal de tiro, lo podemos disminuir con el entrenamiento.
Una cuestión directamente relacionada con la fase de apuntar es con que
ojo la debemos realizar, para lo cual tenemos que saber cual es nuestro ojo
dominante. Las gafas de tiro son un complemento casi imprescindible para una
buena toma de puntería.
EL DISPARO
Hay que tener en cuenta que en las modalidades de
precisión hay tres operaciones básicas que hay que realizar. La parada inmóvil
del arma, la puntería y la salida del disparo. Si tuviéramos que realizar
estas tres operaciones por separado, el éxito en el tiro no seria ningún
secreto, ya que nuestra mente consciente se encargaría de realizarlas a las mil
maravillas. Sin embargo, el problema viene en el hecho de que estas tres
operaciones han de ser ejecutadas simultáneamente y nuestra mente consciente no
es capaz de realizar más de una operación al mismo tiempo, con lo que estas
operaciones deben ser realizadas por el subconsciente. El tirador que llegue a
este estado conseguirá buenos resultados en cualquier tipo de condiciones, se
trataría de que nuestro cerebro mandase una orden al dedo de ejecutar el
disparo en el momento en que las miras estuvieran totalmente alineadas y nuestro
brazo tuviera un mínimo de oscilaciones y esta orden se realizaría de manera
inconsciente.
Es decir, se trataría del célebre reflejo ojo-dedo
del que todos hemos oído hablar alguna vez y que por otra parte no requiere
nada especial para desarrollarse. Para llegar a obtener este reflejo el único
secreto es el entrenamiento duro y metódico. Conviene al principio entrenar los
tres elementos por separado. Al principio, por tanto, empezaremos a entrenar con
ejercicios dedicados a reducir las oscilaciones del brazo y a conseguir algo
parecido a la inmovilidad perfecta, después, una vez conseguido reducir las
oscilaciones del brazo, empezaremos a trabajar sobre la salida del disparo. Al
principio no nos ocuparemos demasiado de la posición del arma, sino que nos
concentraremos en ejercer la presión correcta sobre el disparador para grabarla
en nuestra mente.
Una vez dominado este ejercicio, el tirador empezará a
disparar en polígono, pero sin preocuparse de contar los puntos que está
consiguiendo, sino de realizar todo el proceso lo más perfecto que pueda. Un
elemento que debemos tener en cuenta aquí es que en el momento que tengamos una
parada perfecta el disparo no se producirá y de ahí el agarrotamiento del dedo
índice precisamente cuando mejor estamos parando. Esto es debido a que la orden
de accionar el disparador llega al dedo por medio de un impulso nervioso y si
tenemos una parada perfecta, estamos inhibiendo los centros nerviosos receptores
del dedo y para disparar debemos activarlos, con lo que si queremos imponerlo
mandaremos un influjo perjudicial para el resto del brazo provocando movimientos
que a veces no sabemos de donde proceden.
Todo el problema consiste en que con la parada
conseguimos un equilibrio pasivo y en el momento del disparo necesitamos un
equilibrio activo, con lo que el cuerpo no puede romper esa situación con
movimientos bruscos.
Una vez que el proyectil ha abandonado el cañón, el
proceso de disparo aún no ha acabado, sino que se debe mantener el arma en
posición durante unos dos segundos. Esto cumple la función de evitar tiros
bajos por culpa de un relajamiento prematuro de los músculos del brazo y además
nos ayudará a identificar el punto de impacto del proyectil y los errores que
hayamos podido cometer una vez que tengamos dominada esta operación.
LA PSICOLOGIA EN EL TIRO
El tiro es un deporte eminentemente técnico y sin
embargo, una vez aprendidas las técnicas elementales para practicarlo, la
excelencia se verá altamente afectada por procesos mentales. La forma de
mantener la mano y la posición del dedo índice son los factores básicos para
el logro de un proceso bien desarrollado y los eslabones decisivos para ello se
encuentran precisamente en el cerebro, en forma de una cadena bien coordinada de
puntos nerviosos y centros de control que deberán reaccionar en conjunto. El
proceso de realizar un disparo, el elemento más sensible es justamente la flexión
del dedo índice al apretar el disparador, la cual puede fallar si existe un
exceso de excitación o si se pierde el momento adecuado para realizar el
disparo. Apuntar a la diana es un proceso de concentración durante el cual el
tirador adquiere una imagen visual orientándose por las miras posterior y
frontal de las cuales extrae la información acerca del momento exacto en el que
deberá efectuar el disparo. En ocasiones pueden producirse errores de
naturaleza mental ya sea cuando el dedo no logra activar el disparo aún cuando
el tirador posee una imagen perfecta de las miras con respecto al blanco o
simplemente cuando activa el disparo mientras observa una imagen falsa.
En este sentido resulta interesante por tanto, entrenar
al atleta a definir cuándo resulta válido completar la acción una vez
iniciada y cuándo es más conveniente interrumpir la secuencia motora en aras
de asegurar la calidad del disparo. Hay otras modalidades como el tiro rápido o
el duelo, que deben efectuarse en un tiempo extremadamente breve, que no
permiten al atleta realizar pausas. Un método bastante efectivo es pedirle que
realice una serie determinada de disparos de valor máximo y comenzar de nuevo
si no se obtiene la misma. La tarea se completa solo cuando se logran completar
los disparos de forma consecutiva sin importar el tiempo que esto conlleve. Esto
le obliga a “pensar” en todas las posibilidades técnicas que permitan el
aseguramiento de la calidad óptima del disparo, estableciendo por consiguiente
las conexiones motoras condicionadas que funcionan posteriormente en situación
de estrés competitivo.
En ocasiones el sistema nervioso, encargado de regular
el proceso en su conjunto, no reacciona del modo deseado frente a la imagen óptica.
Por tanto, un elemento importante que desarrolla el tirador es la capacidad de
lograr una alta coordinación en la que deben converger percepción y acción
para poder expresarse en resultados excelentes. Otro aspecto que caracteriza un
elevado rendimiento es el mantenimiento del ritmo en el disparo. Este ritmo debe
ser constante y regulado para que garantice resultados óptimos.
En este sentido son palabras claves la precisión
y el desarrollo del sentido
del tiempo como percepción especializada. Ya sea que el tirador se
encuentre sobreexcitado o incluso fatigado es importante que el tirador logre
mantener su ritmo durante el proceso. Algunos tiradores se caracterizan por ser
muy rápidos y otros muy lentos, en las situaciones críticas de competencia se
acentúan estas diferencias, aunque el fenómeno más frecuente es una tendencia
a la precaución y la tardanza. Si bien tirar rápido no garantiza automáticamente
tirar bien, un buen disparo no toma mucho tiempo. El tirador debe aprender a
reconocer cuándo es el momento de parar y pensar o visualizar la técnica
adecuada para eliminar los errores cometidos, lo cual contribuirá a elevar su
confianza en sí mismo. Pero cuando todo va saliendo bien, hay que seguir con
determinación y velocidad.
El mantenimiento de una respiración adecuada, constante y exacta apoya el
establecimiento del ritmo. Tanto el excesivo nerviosismo como los síntomas de
fatiga psíquica o física tienen un impacto directo en la respiración y por
tanto en el ritmo del disparo y su consecuencia inmediata, por lo que
entrenadores y demás personal de apoyo deberán velar por el mantenimiento de
adecuados ritmos respiratorios y las vías de devolver a ésta su normalidad.
Por tanto, las líneas de trabajo psicológico
encaminadas al autocontrol emocional del tirador, a que éste aprenda a conocer
y controlar sus emociones en condiciones competitivas, en el cual, los
automandatos y los ejercicios específicos de relajación mediante la utilización
del ritmo respiratorio, son elementos que contribuyen de manera decisiva en la
estabilización del ritmo de disparo.
Otro elemento a tener en cuenta por entrenadores es el
papel que desempeña la concentración de la atención en los resultados de un
tirador.
Cuando una acción determinada
queda fuera de control, éste pasa a ser el centro de la atención y se
ejecuta con especial concentración, sin embargo, tan pronto como la acción
funcione adecuadamente, deberá integrarse al proceso en su conjunto y la atención
pasará a ser menos específica, más abarcadora.
Por ello el tirador deberá entrenar su preparación
para el disparo, de modo que pueda lograr las conexiones psicomotoras necesarias
para resolver las dificultades con brevedad. Si la concentración óptima falla,
es necesario hacer una pausa y prepararse para comenzar de nuevo. La visualización
o representación ideomotora de todo el proceso es ideal para elevar la precisión
al acelerar el dominio de las estructuras motoras que entran en juego en su
conjunto, predisponiendo al sistema nervioso a traducir las imágenes visuales
en reflejos específicos. Solo cuando se reconoce como un todo integrado es
cuando se logra apuntar adecuadamente.
En los ejercicios complementarios al entrenamiento
deportivo, el tirador deberá aprender a visualizar y encontrar las soluciones
específicas a las dificultades que pueden presentarse durante la competición.
Estas situaciones pueden ser de carácter interno como puede mencionarse una
elevada sobreexcitación ante el compromiso competitivo, así como inherentes a
la utilización de los elementos técnicos de cada modalidad. Finalmente
reconocer que la voluntad de vencer se traduce en la voluntad de prepararse
adecuadamente para vencer. El éxito del tirador depende en gran medida de su
autoconfianza, de creer en sus propias habilidades y en su capacidad para
arreglar lo que ha salido mal. Los momentos de autorreproche solo conducen a la
alteración del ritmo de trabajo. Se impone durante la preparación previa a una
competición crear imágenes positivas de la propia ejecución, sentir o
visualizar en los momentos de mayor tensión sólo aquellas ideas que se
refieren a su meta inmediata: el disparo centrado en la diana.
LA COMPETICION
La competición es la parte culminante del
entrenamiento del tirador. Aquí es donde de verdad veremos si el sistema de
entrenamiento que estábamos utilizando era o no el adecuado y si de verdad nos
hemos preparado bien para la misma. Es muy frecuente encontrar gran cantidad de
tiradores que al finalizar una competición ponen gran número de excusas por su
resultado. Los resultados no mienten, a un mal resultado hay que buscarle
razones, no excusas, además no hay que disculparse ante nadie por haber
conseguido un resultado inferior al que podíamos haber conseguido. En vez de
buscar disculpas debemos analizar con calma lo que ha pasado e intentar evitarlo
la próxima vez, pero con calma, si eliminamos ese sentimiento de culpabilidad
de nuestras cabezas, nos evitaremos muchos disgustos en nuestra andadura
deportiva. Ante todo no hay que descorazonarse, todo tirador ha pensado mil
veces en que lo debería dejar, pero son precisamente los que siguen en contra
de cualquier problema los que llegan a la cima.
El calendario de competiciones debería estar bien
preparado, planificando bien las competiciones más importantes para hacer una
preparación especial de cara a ellas, ya que no es posible estar perfectamente
entrenado durante todo el año y teniendo cuidado de añadir un pequeño
descanso después de la competición para no “quemarse”.
Una vez en la competición, la primara serie no debe
ser excesivamente larga, ya que se trata simplemente de corregir el arma, no de
calentar, no hay que olvidar que el calentamiento ya debe haberse realizado
antes de empezar la prueba. No conviene mirar los primeros disparos de la diana
de prueba, si los vamos mirando uno a uno, es posible que si cometemos un tiro
alto al siguiente inconscientemente apuntemos un poco más abajo para compensar,
debemos por el contrario hacer cuatro o cinco disparos sin mirar el punto de
impacto y luego mirar la diana para ver la agrupación. Muchos tiradores
consideran que es conveniente no dejar ningún tipo de descanso entre la prueba
y la primera serie.
Debemos tener en cuenta que el primer disparo de la
primera serie tiene una importancia psicológica especial, hay que procurar
hacerlo con gran interés. En general toda la primera serie tiene gran
importancia, es junto a la última, la que más tensión acumula y el resultado
final dependerá en cierta medida de ella. Se suele decir que si la primera
serie es buena, la tirada podrá ser buena, pero que si la primera serie es
mala, el resultado será como mucho mediocre. Esto se hace realidad en un número
muy elevado de casos. Si la primera serie es buena ya vamos con puntos ganados
sobre nuestra media, con lo que se tira mucho más relajado y la tirada tendrá
muchas más posibilidades de ser buena. En cambio, si la primera serie es mala,
al ir con puntos perdidos se acumula tensión y sin quererlo tendemos a
hundirnos, lo que repercutirá en el resultado final.
El ritmo de tiro debe variar según las condiciones, en
teoría debería ser parecido al que realizamos en los entrenamientos, pero en
la práctica la tensión nos hace tira más despacio en las competiciones, con
lo que debemos tener cuidado con el tiempo para no andar apurados al final de la
tirada. Como regla general, parece que cuando estamos tirando bien tiramos rápido
y el disparo sale fácilmente y por el contrario cuando tenemos dificultades
tendemos a tirar mucho más despacio. No se puede dar un ritmo de disparo ideal
para todo el mundo, ya que ceda tirador es diferente y será por tanto él mismo
el que tenga que buscar su ritmo particular.
Existen algunos tiradores, incluso está escrito en
algunos libros, que recomiendan no mirar por el catalejo durante la tirada, o
mirar lo menos posible. Esto es erróneo, se debe mirar cada disparo, o casi
todos y apuntar el punto de impacto de cada uno de ellos, para poder ver la
agrupación y estudiarla más tarde y así poder detectar posibles errores
sistemáticos que podamos estar cometiendo. Como mucho se puede dejar de mirar
el quinto disparo de cada serie por ejemplo, aunque se debería apuntar todos y
cada uno de los disparos, ya que los árbitros también son humanos y aunque es
raro también pueden equivocarse y un punto puede costarnos un campeonato. Si no
tenemos a alguien detrás de nosotros apuntando la tirada, podemos utilizar
varios métodos para evitar llevar puntuaciones en la cabeza que podrían
distraernos.
Un método de entre los muchos posibles que pueden
utilizarse consistiría en marcar sobre una diana la posición exacta
de cada disparo con un alfiler, con lo que al final de la tirada, si
miramos al trasluz veremos la agrupación de toda la tirada. En general,
cualquier tirador poniéndole un poco de imaginación puede idear el
procedimiento que mejor le convenga, ya que las posibilidades son poco menos que
ilimitadas.
No debemos olvidarnos de otro enemigo público número
uno del tirador durante la competición: la última serie. Esta serie tiene una
importancia vital y sobre todo el último disparo. Casi todos hemos
experimentado alguna vez la tensión que representa el estar tirando para un
primer puesto, a cualquier nivel, o para batir un récord y no poder sacar el último
disparo. Cuando esto ocurre, debemos intentar olvidarnos de que es el último
disparo y del primer puesto que vamos a conseguir e intentar actuar como si
fuera un disparo más. Sobre todo no precipitarse, hay que intentar esperar por
ese disparo sin perder la paciencia hasta que las condiciones de tiro sean las
optimas y entonces disparar.
LOS ERRORES EN EL TIRO DE
PRECISIÓN
Partimos de la base de que se busca el “error
humano”, así que se supone que el arma está en perfectas condiciones, la
culata bien ajustada a la mano del tirador, etc. Se llaman “errores “
porque, además de ser su nombre gramatical, no son cambios para mejorar las
puntuaciones; ahí no habría error, seria un cambio de técnica por otra más
apropiada al tirador y esto es labor del entrenador que, naturalmente, la
complementa eliminando errores. No hay que olvidar que en el tiro existe una
limitación de marca, lo que lleva a los tiradores a contar los “puntos
perdidos” porque saben que tienen un máximo generalmente de 600 puntos. Y los
grandes tiradores en las modalidades donde las marcas están muy altas, por
ejemplo alrededor de 590, aunque muchos quieren evitarlo, les resulta imposible
no memorizar a lo largo de la tirada los “puntos que lleva perdidos” sin
necesidad de apuntarlos.
Esto nos diferencia de otros deportes con marca
abierta. En atletismo, por ejemplo, se decía que la capacidad humana no permitía
bajar de los 10 segundos en 100 metros lisos y ahora no entra en la final
ninguno que no esté por debajo de esta marca. Es decir, que en casi todos los
deportes se aspira a ganar y en el tiro más bien a no perder. Hay tiros
aislados y escasos, no significativos, que son los llamados escapes. Dicen que
hay que preocuparse cuando se repiten tres tiros malos, de la misma tendencia, y
no se detecta antes de asomarse al catalejo el lugar del impacto. Normalmente,
si el tirador lo ha detectado, sabe cual ha sido su error. El gran problema está
cuando creía que era bueno y no es así.
Los errores más frecuentes del tirador, sin ánimo
exhaustivo ni significación por el orden en que están puestos, son los
siguientes:
1 – No
confundir la postura con la posición. La postura la adopta el tirador a su
comodidad dentro de los estilos conocidos. No hay que adoptar una postura porque
lo diga un libro, un amigo o veamos que la utiliza un campeón. Dentro de lo
“usual” hay que probar la que a cada uno le va mejor y luego mantenerla sin
aceptar sentencias imperativas de pedagogos aficionados. Además, no hay que
olvidar que no se utiliza la misma postura en todas las modalidades.
Adoptada la postura y entrenada, hay que acostumbrarse
a tomar la “posición” de forma que el tirador se coloque en el puesto en
“su postura”, levante el brazo
y con la sola ayuda de la vista esté en tal “posición” que sin corregir
con el brazo o la cabeza esté centrado sobre el blanco. Es habitual un pequeño
ajuste realizado con los pies.
2 – Mala
posición de la cabeza. A veces se produce por el cuello de la ropa apretado,
uso de bufanda o corbata. Otra causa es la defectuosa adaptación de las gafas
de tiro que nos lleva a situar el
blanco dentro de los elementos de puntería. Hay que llevar los elementos de
puntería al ojo y no el ojo a los elementos de puntería.
3 – La
posición de los pies es fundamental. Sobre todo hay que escapar de una antigua
teoría consistente en que una vez adoptada la posición al comenzar la tirada,
debe marcarse con tiza en el suelo la colocación de los pies, para que en el
caso de moverse del puesto o sentarse a descansar, vuelvan a situarse en igual
sitio.
No hay que olvidar que en el proceso del disparo no hay
que incluir ningún elemento de rigidez ni en cuanto a la postura ni en cuanto a
los movimientos y estas marcas de los pies fuerzan a situarse exactamente igual
en toda la tirada. Y esto no es así. Cuando se empieza una competición (o un
entrenamiento), aunque se haya hecho calentamiento previo, los músculos están
con distinto tono que cuando se llevan dos horas. La fatiga natural hace que,
sin apreciarlo el tirador, la postura cambie algo y el propio relajamiento
colabore en ello, lo que suele producir una mayor separación de los pies. La
rigidez nos resulta incómoda y se refleja en la calidad del disparo.
4 – Hay
que prestar especial atención a los músculos ventrales, porque de su falta de
control se deriva un balanceo que es la causa de grandes errores de altura
inadvertidos. Vemos claramente las miras, estamos en postura y posición buenas
y mantenemos el brazo en posición correcta; el reflejo condicionado, o mejor
semi-condicionado, nos lleva a accionar el gatillo en cuyo momento y sin variar
nada, se produce un pequeño vaivén a la altura de la cintura y el disparo se
va por encima o debajo de la línea de puntería prevista. Y es curioso que
cuando pensamos que se ha ido alto, suele estar el impacto en la zona baja o
viceversa. Esto ocurre porque dentro del “balanceo” nos da la impresión de
haber disparado alto, pero en la pequeña fracción de segundo de apretar el
gatillo, cuando aún no ha salido el proyectil del cañón, ya está bajando (o
subiendo) la puntería prevista.
5 – Otro
de los factores frecuentes está en la presión de la mano sobre la culata antes
o durante el disparo. Si es al principio de la competición, generalmente se
aprieta la pistola demasiado y se produce crispación. Durante la competición,
si no se toma algún descanso, se pierde la concentración y se suele aflojar la
presión de la mano con resultados catastróficos. Son estos los tiros que
pronosticamos como buenos antes de asomarnos al catalejo y nos llevamos una
desagradable sorpresa. Este efecto de aflojar la mano en el momento del disparo,
precisamente en ese momento, se produce muchas veces en la fase de tiro rápido
de fuego central.
COMO OBTENER LOS MEJORES
RESULTADOS
Muchos deportistas no alcanzan los resultados esperados
durante las competiciones. Hay varias causas que lo pueden justificar, pero la más
importante es la falta de capacidad para preparar cada competición.
Esta preparación abarca varias actividades que mejoran
el rendimiento del tirador: el funcionamiento perfecto del arma y una muy buena
preparación física del deportista.
1 – Preparación del arma y de la
munición para la competición
a.
Limpieza minuciosa de la pistola. 1-3 entrenamientos antes de la
competición y seguidamente el ajuste de los tornillos más importantes.
b.
Control del funcionamiento del arma en todos los aspectos, incluido
gatillo.
c.
Ennegrecimiento de los elementos de puntería justo antes de la competición
para que, independientemente de la diferencia de la iluminación del campo de
tiro, el punto de mira y el alza puedan verse perfectamente.
d.
Los deportistas deberían utilizar la munición de competición (de clase
superior) como mínimo en tres entrenamientos anteriores a la competición, con
el fin de comprobar su funcionamiento y adaptarse a la potencia y velocidad del
cartucho.
2 – Equipo auxiliar y traje deportivo
a.
El equipo auxiliar consiste en gafas de tiro, protectores de oídos,
catalejo de observación con trípode, funda para el arma y utensilios para la
competición. Este equipo debe estar en perfecto estado, bien ajustado y
ordenado en las fundas para su uso inmediato.
b.
El traje deportivo en contacto directo con el cuerpo debe ser de fibras
naturales. El deportista, conforme a la estación del año, debe disponer del
traje adecuado para cada cambio de tiempo y temperatura.
c.
El calzado de competición debe ser muy cómodo y bien adherente al suelo
3 – Comportamiento durante la
competición
a.
El sueño significa descanso. Es importante que el deportista, antes de
cada competición, se acueste a la hora que tiene por costumbre para dormir de
seis a ocho horas.
b.
Relax significa también descanso. Entre unas actuaciones y otras, a
veces hay tiempo libre. Es importante que el deportista sepa relajarse en esos
momentos.
c.
El deportista, si empieza la competición pronto, debe levantarse tres
horas antes (el organismo empieza a funcionar correctamente después de ese
tiempo), hacer 15-20 minutos de calentamiento general y seguidamente tomar una
comida ligera.
d.
Las comidas y las bebidas deben ser seleccionadas individualmente e
ingeridas de dos a cuatro horas antes de la competición. También los
“tentempiés” durante la
competición deben ser escogidos minuciosamente.
4 – Calentamiento y preparación
antes de la competición
El calentamiento sirve para la preparación general
del organismo a la competición. El deportista debería empezarlo 45-90 minutos
antes de la competición (según las necesidades de cada uno).
a.
Fase general: Gimnasia, ejercicios de estiramientos, ejercicios de tensión.
Estos ejercicios sirven para estimular el organismo y prepararlo para su
perfecto funcionamiento.
b.
Fase mental: General (ayuda a estimular la memoria general del movimiento
y coordinación). Especial (prepara la coordinación específica y estados de
concentración y lucha).
TIPOS DE ARMA CORTA DEPORTIVA
La palabra “pistola” se utiliza para la denominación genérica de
cualquier tipo de arma corta, incluyendo revólveres, pistolas de un solo tiro,
pistolas semiautomáticas y pistolas de aire comprimido o de gas. Su diseño y
calibre varia considerablemente, desde una pistola de percusión central del
calibre .45 hasta las de aire comprimido de calibre 4.5 mm. A continuación nos
referiremos principalmente al aspecto más interesante de cada una de ellas,
relacionado con el tiro deportivo.
REVÓLVERES
Se fabrican en casi todos los calibres deportivos desde el .22 hasta el
.45. En un revolver los cartuchos van alojados en un cilindro que gira a medida
que se monta el martillo, ya sea manualmente (simple acción) o al presionar el
gatillo (doble acción) y alinea una de las recamaras con el cañón. El
mecanismo es relativamente lento de accionar tanto en el martillo como por el
tiempo del disparo. Frente a ese inconveniente, el revolver, presenta varias
ventajas: su diseño permite que el
ángulo de la culata sea favorable para la inclinación de la muñeca, lo que
mejora el control durante el disparo; al asentarse muy bajo en la mano, el
retroceso se transmite al brazo más directamente, provocando poca elevación de
la boca; no presenta partes móviles que alteren la trayectoria del proyectil
después de la percusión. Por todo ello se le considera un arma para la práctica
de precisión.
PISTOLA SEMIAUTOMATICA
También
se fabrica en todos los calibres deportivos. Los cartuchos están alojados en un
cargador que se introduce en la pistola, generalmente por la culata. El bloque
del cerrojo (o corredera) es impulsado hacia atrás por la explosión del primer
cartucho y a medida que lo hace el extractor saca la vaina vacía de la recamara
y un expulsor la impulsa fuera de la pistola. En su movimiento hacia delante
coge una bala de l cargador y la introduce en la recámara, quedando la pistola
lista para el siguiente disparo.
La
pistola semiautomática es apropiada para la mayor parte de las modalidades de
competición, sobre todo para aquellas en las que el tiempo para cada disparo
sea corto, y generalmente es la más utilizada en los polígonos de tiro. Los
diseños varían considerablemente. Algunas tienen el cargador en la culata,
otras debajo del cañón por delante del guardamonte, lo que produce lógicamente
que los centros de gravedad también sean diferentes. Los ángulos de empuñadura
varían desde casi los 90º del tipo militar, a las de ángulo variable que
unido a la posibilidad de disponer de cachas más o menos anatómicas, permiten
una mejor adaptación a la mano del tirador.
PISTOLA DE UN SOLO TIRO (MONOTIRO)
Como
su nombre indica solo se puede cargar un cartucho cada vez. Desde el punto de
vista deportivo se pueden distinguir dos tipos: las diseñadas para la
especialidad olímpica de Tiro Libre a 50 metros y en segundo lugar cualquier
otra monotiro que sirva para modalidades de precisión y fuego lento. Las
pistolas para Tiro Libre son armas diseñadas para obtener la máxima precisión
en las que únicamente se permite el uso del calibre .22 L. R.
El diseño
del cañón, el mecanismo de disparo, la culata, el uso de contrapesos para
corregir el centro de gravedad, son a gusto del tirador, con escasas
limitaciones legales. Existen también especialidades de tiro de grueso calibre
a largas distancias, en las que se utilizan este tipo de armas.
PISTOLAS DE AIRE COMPRIMIDO
En
este tipo de pistolas la energía de impulsión del proyectil (denominado
popularmente “balín”, “perdigón”...) se obtiene a partir del aire
comprimido en una cámara por un cilindro que se acciona manualmente mediante
una palanca de carga. Actualmente, en la mayoría de las pistolas de competición,
la carga de aire o gas (CO2) se obtiene de un deposito incorporado a la pistola,
lo cual permite un elevado numero de disparos sin esfuerzo manual para la
recarga.